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Quién me manda a mí!

La brillante idea se me ocurrió en pleno periodo hormonal, posiblemente en uno de los picos. Me crecí en ausencia de mis plenas facultades mentales (todo lo plenas que pueden llegar a estar, se entiende) y se me antojó conveniente el refrescar el correcto (subrayo correcto, versus lo que hago ahora) uso de preposiciones, declinación de adjetivos y demás minucias de las que hasta ahora no me he preocupado porque, total, incluso con preposiciones aleatorias, entenderme me entienden.

Los tres mosqueteros


Hay que ver, la de tiempo que llevo sin despotricar sobre el curro, verdad? Y, por qué puede ser eso? Pues porque he encontrado un recodo de paz en la furia de Mordor. El edificio sur, como cabía esperar, es un lugar relajado. La verdad es que desde que me alejé de Komander las cosas son tan... normales. He vuelto a revivir lo que es eso, tener un trabajo normal, con un jefe normal, con el que se puede hablar y que no espera que le leas la mente (bueno, alguna vez sí... pero dentro de lo normal en los jefes).

Tener un trabajo normal con un jefe normal tiene mucho de bueno: bajo riesgo de taquicardia, reducción de instintos asesinos, menos ticks nerviosos, ser más soportable (hablo de mí)... Lo único malo es que no da para posts dantescos, como en los tiempos de Komander. Mi salud lo agradece.

De perros y frisbees

Sabes esa sensación que experimentas cuando, tras meses y meses entrenando, por fin consigues meter un triple? O cuando finalmente encajas la última pieza de un puzzle de 1000 piezas? O mi favorita, por su capacidad gráfica, cuando después de todo ese tiempo entrenando a tu perro para que coja el frisbee... un día se lo tiras y lo agarra! Y entonces comienza a sonar el cuarto movimiento de la sinfonía número nueve de Beethoven y tú saltas de la alegría y de fondo aparecen palomas y fuegos artificiales, enmarcando una estampa digna de pasar a los anales de la civilización.


Pues el pasado 6 de Octubre mi perro, tras un doble tirabuzón invertido, agarró el frisbee…

Os cuento:

Habréis notado que llevo una temporada sin despotricar sobre Komander, lo cual solo tiene dos posibles explicaciones:

1) Komander ha sufrido una transformación metafísica y se ha convertido en el entrañable jefe que todos deseamos.

2) Komander ha desaparecido de mi vida.

Si conocieseis a Komander sabríais que únicamente una de estas dos opciones es físicamente posible... Pero dejadme que os cuente:

Todo comenzó este verano (por llamarlo de alguna forma), como no podría ser de otra manera, en el corral de la Pacheca. Entre marrones y café alcancé a escuchar uno de los rumores más jugosos de los tiempos de Mordor: "se haaaaaceeeee saaaabeeeer… que a finales de verano, se nos reestructurará". Se me alegró el día! Dándole la credibilidad absoluta que un rumor del corral de la Pacheca se merece, comencé con el cuento de la lechera: que sea a mí, que sea a mí, que sea a mí! que me cambien de jefe, que me quiten a Yusles, que me manden a un departamento ejemplar donde todo sea caramelos, mariposas y nubes de algodón.

Ya estaba casi rezando cuando me acordé de Woody Allen y de mi madre a partes iguales: “nada es tan malo que no pueda ir a peor” y “más vale malo conocido…”. A ver si me sale el tiro por la culata... Y si mi nuevo Komander es aún peor? Y si en lugar de uno, acabo con tres Yusles en el equipo? No lo puedo evitar, toma control de mi persona el hombrecillo verde que habita en mi hombro derecho… es decir, el pesimista (o el que ya sabe más por viejo que por diablo) y así he pasado estos meses, a lo Oscar Wilde, temiendo lo que deseo por miedo a que se cumpla.

Pues bien, ya os imagináis el final de la historia: un día se abrió el cielo y me envió un ángel alado en forma de email que confirmaba que mis deseos se hacían realidad. Desde el día 6 de Octubre estoy “restructurada”. Consecuencias:

- Ahora trabajo en el edificio sur (=bueno, más calorcito)

- Me he despedido de Komander y de Yusles (=bueno)

- Me he despedido de Chefin y de Prudencio (=lastimica!)

- Me he despedido (o mejor dicho, he puesto tierra de por medio) del corral de la Pacheca (=malo)

La mejor de las noticias es que llevo ya un mes en mi nuevo equipo (que ya os presentaré más adelante) y aún no he identificado al inútil. A ver si tengo la suerte de mi vida y por una vez… soy yo! :-)

Viviendo y aprendiendo

Imagen de Ciudadano P
Esta semana me salgo del guión de la mano de Multicoolty, que me ha hecho una entrevista “veraniega” (quien me lea desde Alemania entenderá el por qué de las comillas) para su blog sobre expatriados en Alemania.

Aquí os dejo el link a la entrevista, en inglés.
Los que prefiráis una versión cervantina, podéis seguir leyendo una tradución muy, muy libre de la misma (para los que ya me “conocéis”).

Ya que estamos, si tú también eres o has sido expatriada/o, cuéntame tu experiencia!

Ahí va.

  • Cuándo y por qué viniste a Alemania?
 Allá en 2004, recién licenciada, cuando el mundo todavía no hablaba de crisis y en mi país era impensable que el precio de la vivienda pudiese alguna vez desplomarse, Servidora recibió una oferta laboral para venir a Alemania, Pepa. Una oferta que no pude rechazar. Así fue como comenzó mi aventura germana. Se suponía que iba a ser por un par de años, pero una cosa llevó a la otra y diez años y tres ciudades más tarde (las mudanzas ni las cuento), aquí estoy, disfrutando de la vida en mi querido país adoptivo.

  • Cómo fue tu integración? Encontraste alguna dificultad? Hablabas el idioma?
Cuando llegué aquí tan solo podía chapurrear algo de inglés, de alemán, cero patatero. Para arreglarlo, me tiré de cabeza a la piscina yéndome a un piso compartido con alemanes. Mano de santo. En seis meses ya me defendía y a los dos años ya hablaba alemán. En el trabajo, tanto mi jefe (que poco o nada tenía que ver con Komander) como mis compañeros facilitaron muchísimo mi adaptación, preocupándose en todo momento de que estuviese bien y ayudándome en todo lo que hiciese falta.

Así que para mí integrarme en la sociedad alemana, lejos de una “dificultad”, fue un enorme placer. Creo que si eres respetuosa hacia sus formas y costumbres y te tomas el tiempo y el esfuerzo que lleva aprender su idioma, descubrirás que los alemanes son mucho más que su cliché.
 

  • Qué es lo que más te choca de Alemania (bueno y malo)?
Lo que más me choca positivamente es el inmenso civismo que muestran los alemanes, el respeto que profesan tanto hacia el individuo como hacia la sociedad en general (con la excepción, por supuesto, de mi vecino). Los alemanes son honestos y sinceros (a veces demasiado!) y esto es algo que valoro mucho!

Un efecto secundario de esta "rectitud" puede manifestarse en forma de "inflexibilidad". Normalmente no es un problema, pero a veces se vuelve ridículo. Mi ejemplo favorito: la carta de un restaurante ofrece "espagueti boloñesa" y "tallarines cabonara". Si lo que de verdad te apetece es espagueti carbonara... buena suerte!!!
 

  • Ha cambiado tu estilo de vida desde que viniste a Alemania? Si sí, cómo?
Totalmente. Pasé del horario español a comer a las 12:00, cenar a las 19:00. Ya tengo planes para 2015, mientras que en España posiblemente no sabría qué voy a hacer el viernes. De hecho, volver a España es ahora para mí un "shock cultural", que ha patrocinado el famoso post de la "alemanización". Por ejemplo, ahora, cuando sale el sol, dejo lo que sea que esté haciendo y entro en modo cangrejo. Lo primero es lo primero, que no se sabe cuándo vas a volver a verlo!

  • Puedes decirnos algún "error cultural" que hayas cometido en Alemania?
Si bien con el tiempo puede que los alemanes pasen a ser tus fieles amigos, esto desde luego no sucede de un día para otro. Cuando me mudé a mi primer apartamento, fui uno por uno tocando los 26 timbres de los 26 vecinos para anunciar mi llegada al edificio, a la ciudad y al país. Sin reparar en gastos informativos. Solo diré que no es así como funciona la cosa...

  •  Qué siginifica Multiculturalismo para ti?
Para mí multiculturalismo es sinónimo de enriquecimiento. Si bien una cultura distinta puede resultar difícil de asimilar y de adaptarse (créeme, integrarme en China fue una historia muy distinta), lo cierto es que la experiencia siempre es enriquecedora: poder trabajar con compañeros de distintas nacionalidades, tener amigos "de" y "en" muchísimos países distintos, sin olvidar a mis amigos y familia españoles y, cómo no, a mi querido Polanski.

Multiculturalismo es una forma de vida, por suerte, mi forma de vida. 


  • Recomendarías la experiencia?
No puedo más que recomendar cualquier experiencia internacional (no necesariamente tiene que durar 10 años!). Esta es mi cuarta vez viviendo en el extranjero, y cada país en el que he vivido me ha aportado mucho más de lo que pude imaginar.

Viviendo y aprendiendo. Siempre. 

El arte

Por unas cosas y por otras, entre las que se incluye un enmarronamiento sin precedentes por parte de Komander, me ha tocado pasarme Semana Santa aquí, en la ciudad. Al mal tiempo (que también), buena cara! Ha sido interesante. Unos treinta aparcamientos libres delante de mi casa. Puedes cruzar las calles sin mirar. Si vas a cualquier restaurante fuera del centro, vacío. Si vas a cualquier restaurante en el centro, menú en inglés. En fin, como Madrid en agosto pero sin que se te derritan las suelas de los zapatos.

Polanski y yo hemos aprovechado para explorar un poco la ciudad, y hemos comenzado por la Pinakothek der Moderne: cuatro museos bajo un mismo techo. Qué os voy a decir. Como no me he pasado al campo de la guía lo haré breve: Colección de arte moderno. Espectacular exhibición de “historia del diseño”. Una obra de arte es en sí el edificio. La tienda, no tiene desperdicio.

Después de unas tres horas y haciendo un esfuerzo sobrehumano, he conseguido reducir a 2 las obras de arte que más me han impresionado hoy:



Nótese el uso magistral del negro y del “negro claro”. Irrupciones de gris. El ángulo frente a la curva. La intersección. Tan familiar, que no le han quitado siquiera el fleco a la hoja tras arrancarla del cuaderno. Me quito el sombrero, sí señor.

Quizá seáis de la opinión de que como crítica de arte no me voy a poder ganar el pan. Estoy de acuerdo. Pero he aquí el descubrimiento del día: como artista, sí! Aquí va toda mi vanidad en forma de confesión: me veo a la altura de estas obras. Tal ha sido la inspiración que he recibido hoy que me he pasado toda la tarde ultimando mis creaciones. Separo mi obra (o "creación vespertina") en dos series:

1. La serie urbana, compuesta por “niños jugando en el jardín inglés” y “niños jugando en el jardín inglés con perro” (sí, hay cierta influencia germana en mi arte, que le voy a hacer).



2. La serie rural compuesta por “picnic junto al lago en día soleado” y “picnic junto al lago en día soleado observado por abejarruco”.

Como son mis primeras series, agradecería de todo corazón vuestras críticas y opiniones, que el jueves vienen a recogerlas los del Reina Sofia. 

Por último, y totalmente independiente de lo anterior (ejem, ejem), os dejo una reflexión, también procedente del museo:



"Esto es arte, o podemos tirarlo a la basura?"

Me tranquiliza que se planteen estas questiones.



Enemiga pública número 1

Desde el mismísimo día en que nos emparanoiamos todos con el peligro de los fluidos y demás enseres en aviones, no he podido dejar de fijarme en las diferencias que se producen entre los controles de seguridad de unos y otros aeropuertos. De todo he vivido: desde hacerme abrir la maleta por un lip gloss, hasta dejarme pasar con un champú, la colonia y una lata de foie grass (por todos conocido el efecto explosivo del foie grass!!). Que digo yo, igual de peligroso será el champú de Munich a Madrid, que de Madrid a Munich...

A lo que íbamos: volvía servidora feliz y contenta (dentro de lo contenta que una puede estar cuando deja Madrid a sus espaldas) de vuelta a Munich. Ocho de la tarde. Llego al control de equipaje de mano. Saco laptop, desodorante, el cacao y todo lo que ofende a la seguridad aeronáutica. Mi gozo en un pozo, aún así, el amable controlador de equipajes me pregunta:

- Señorita, es ésta su maleta?

- Sí, ha visto algo?

- Abrala, por favor.

- [mientras la abro y tratando de ver la pantalla del escáner] Si quiere dígame lo que ha visto, a ver si sé qué es... (todo sea por cooperar con las fuerzas de la ley y el orden)

- Abra la maleta!

- Pero si me dice...

- Que abra la maleta! No le puedo decir! El procedimiento es el procedimiento, y está prohibido enseñarle la pantalla del escaner!! Abra la maleta!!! [tish! El látigo le falta...]

Qué suerte la mía! Con la simpatía hemos topado! Servidora que, otra cosa no, pero vuelos ha cogido unos cuantos, que casi que ha aprendido alemán comentando escaners, le contesta "amablemente":

- Pues vaya mi#rd% de procedimiento que tienen aquí!

El increible Hulk, pero en rojo. Rojo, rojo, cada vez más rojo, hasta que grita: Guardia civil!! Guardia civil!!!

Se acerca el guardia civil, al que el "simpático" controlador de equipajes le comunica:

- Aquí la señorita ha dicho, nada menos, que el procedimiento de chequeo de equipajes es... una mi#rd%! "piiiiiii" ha dicho!!

Nada me podría haber preparado para la respuesta del guardia civil:

- Es que es una mi#rd%!

No tengo palabras para describir la cara de Hulk. Que entiendo que está haciendo su trabajo, pero es que otros tantos lo hacen igual de bien sin malas formas ni abuso de poder gratuito.

El guardia civil de súper buen rollo me insta a "cooperar" (pues si de eso es de lo que trato!) mientras el "simpático" controlador rebolica toda mi maleta. Aparece uno de mis compañeros de trabajo y de viaje, que me dice:

- Jo, me han parado y me han abierto la maleta... La verdad es que en el escáner el palo del paraguas parece un "arma letal", jeje!

Qué le vamos a hacer, no tengo contención ninguna... Me falta tiempo para replicar a mi amigo el controlador:

- Fíjese usted! En la cinta esa de ahí al lado el procedimiento sí que deja enseñar la pantalla del escáner...

- Guaaaaaaaaaardia civil!! Guaaaaaaardiaaaaaaaaa!

No diré que vi pasar mi vida ante mis ojos, pero lo que sí se me pasó por la cabeza fue: me enchironan!! Me enchironan!! A mi madre la mato del disgusto y Komander me mata a mi porque me pierdo el meeting de mañana que, esta vez sí, ha prometido que es suuuuuper importante!

Gracias al supremo, el guardia civil sigue siendo el más enrollao del aeropuerto y toma control de la situación, insta al controlador paranoico a que nos enseñe el escaner e inmediatamente identifico el objeto ofensor, que no es otro que mi pasador de pelo! Todo este lio causado por un pasador de pelo. Un pasador de pelo!!! El guardia civil y mi amigo Hulk por fin me dejan ir.

Aunque en ese momento me sentí como William Wallace ante la libertad, la verdad es que a la salida del meeting de la muerte de esta mañana me retumbaba la cabeza: “mejor que me hubiesen enchironao!”

Las mejores ideas

Imagen de pixabay.com
Recuérdalo: lo mires como lo mires y te pongas como te pongas, las mejores ideas siempre son y van a ser las de tu jefe. Cuanto antes lo aceptes, mejor. Así que si tienes sugerencias sobre cómo gestionar mejor el trabajo o se te ocurren estrategias con las que se podría aumentar la eficacia del equipo, si sabes cómo automatizar algún proceso, si quieres proponer el uso de estándares… Da igual, lo que sea, mira a ver cómo te las ingenias para que parezca que sea idea suya.

Sí, sé que es duro. Un golpe para tu ego en el mejor de los casos. Pero al fin y al cabo, qué prefieres, tu ego o perder tu valioso tiempo sistemáticamente cada semana?

Ejemplo práctico: salgo de uno de mis míticos meetings de la muerte. Casi 4 horas, 14 personas, un desastre total, salimos igual que entramos, pero más viejos. A la salida pillo a Komander por banda y le sugiero:

-   Komander, mira, que he pensao, que somos pocos en los meeting. Yo invitaría también a los de finanzas y a los de mantenimiento. Alquilamos una carpa y ya está.
-    Más gente aún? Si lo que habría que hacer sería quitar! [A veces pienso que es todo cuestión de llevarme la contraria...]
-    Cómo? “quitar”? Invitar a menos gente dices? Interesante. Si tan solo supiésemos cómo reducir los participantes. Ya sé, podríamos invitar solo a esos que no dicen nada y se pasan todo el meeting leyendo correos. Los que solo interrumpen para decir tonterías.
-    Uhm, no sé. Yo creo que lo mejor sería dejar solo a los que pueden aportar algo no? [si es que en el fondo la teoría se la sabe... Solo tienes que hacerle ver la luz]
-    Ah, fijaté tú! O sea, los que llevan meses currando en ésto y te saben decir en un milisegundo los pros y contras de todas las opciones, que por cierto, ellos mismos evaluaron?
-    Sí!
-   Genial, cómo no se me había ocurrido! Por cierto, eso sí, la agenda la eliminamos. Que cada uno hable de lo que quiera cuando quiera, que fluya la creatividad!
-   Buff, pero es que así los meetings se hacen eternos! Si tener la agenda es bueno, lo único que tendríamos que respetarla…
-    Ah sí? Que habría que respetar la agenda? Qué gran ocurrencia! Entonces, quieres que a partir de la semana que viene invitemos solo a los que tengan algo que aportar e insistimos en que se siga la agenda, no?
-    Sí, eso he dicho!

Aaaaahhhhh, todo sea por la ciencia...




El equipo "B"


Pero que maleducada soy! Dos meses por aquí y aún no he tenido la decencia de presentar a mis compis de curro, ese equipo “B” con el que lidio cada día, ese dream team que en mi cabeza adquiere más bien la forma de los Parchís en su versión treinta-cincuentañera: cuatro colores y un dado.

Vayamos con las presentaciones.

Sin duda el color rojo sería para Komander, no porque es el jefe, sino por ser el color que adquiere su cara cuando “educadamente” nos indica lo mal que una vez más lo hemos hecho todo. Está al frente de (más que cuestionablemente) los éxitos y (no tan cuestionablemente) los fracasos del equipo. Le encantan los meetings y si por el fuera no haría otra cosa en todo el día. Pasará por encima de ti por muy en puente que estés y no dudará en matar(te) y contarse 20.

Con el blanco tendríamos a Prudencio, tanto por su cualidad de cándido, neutro e imparcial como por su cualidad de dado. Lo peor que le puede pasar jamás a Prudencio es que alguien le pida que tome una decisión. Un poco el Pocahontas de la oficina. Defensor de la paz y la armonía del equipo. Prudencio trabajaría boca abajo colgao de un árbol en invierno con tal de no discutir.

Con el verde tenemos a la Chefin, la que realmente corta el bacalao. El verde es su color porque es la gran esperanza del equipo. Fiel aliada de servidora en sus maquiavélicos planes contra Komander. Una estratega nata. Como ya sabéis, en todo equipo hay un crack y, fuera de toda duda razonable, Chefin es la crack de este equipo.

A Yusles, el inútil del grupo, le daríamos el azul, como el mar, porque va y viene, y sube y baja, y siempre está ahí, en su infinita calma, como si nada. Objeto de mis estudios y mi fascinación. Se podría escribir tomos y tomos sobre él (que de hecho, como sabéis, es una de mis ocupaciones). No adelanto más. Todo sobre él y el resto de Yusles del resto de curros, en la Guía del inútil.

Por último, nos queda el amarillo, que será el color de servidora. No porque sea mi color favorito…, sino porque es el color del limón, que también es ácido. 


Komander


Imagen de pixabay.com
Mi Komander es un tío super organizao. Es más, hiperorganizao diría yo. Allá donde va siempre lleva alguna agenda: o la tablet, o el smartphone, o el laptop del curro, o el suyo. Siempre. Eso sí, cada uno con su servidor, todos distintos y todos sincronizados. Que si no sería muy sencillo. Yo estoy segura de que cuando le suena el despertador se le enciende la cafetera, que seguro que también está sincronizada.

Eso sí, a las reuniones no llega. “Dramatización” de lo sucedido esta misma mañana:

-       (riiing, riiiing) Komander, que estamos aquí esperándote.
-       Esperándome?
-       Sí, el meeting. Te acuerdas que te mandé la invitación?
-       Uhm, que raro, no me aparece en el calendario….
-       Vaya. Puedes venir aún. Y por favor, te traes la lista de entidades.
-       Ah, es verdad! Que tenía que prepararla…
-       Déjame adivinar, se te ha desacompasado el recordatorio de la tablet, a que sí?

Yo no es que sea un ejemplo a seguir, pero oye, mi  “sofisticado” sistema organizativo rara vez me falla. Consta de tres elementos:
·           Calendario
·           Post-its
·           Cerebro
 siendo este último el encargado de dirigir mis órganos visuales hacia los otros dos.

Lo admito, no es cool ni hightech…, pero a los meetings, llego.

El curro


Imagen de pixabay.com
Con éste ya son 3 los curros que aparecen en mi currículo. Si bien distintos entre si, no he podido evitar percatarme de ciertos elementos/”elementos” que todos parecen tener en común.

Soy consciente de que ¨3¨ está muy lejos de ser población estadística suficiente como para sacar conclusiones aplicables a la totalidad de los curros…, pero mira tú por donde, me la voy a jugar!

·            El crack

A veces se le reconoce enseguida. Otras veces, está más discutida la cosa. En cualquier caso, reconocerás al crack porque es al que no se le discute. Cuando el crack dice “rosa claro”, todos asienten.

Que qué? que en tu curro no hay crack? Bien amigo/a, si no eres capaz de encontrar al crack de tu curro, posiblemente sea porque eres tú.  Si éste es el caso, y salvo que se vea reflejado en tu nómina, créeme que de verdad que lo siento mucho por ti! Vas a trabajar el doble que los demás, vas a tener que tomar tú las decisiones, te van a caer a ti todas las broncas (básicamente, porque todo fue decisión tuya), tu Komander no te va a dejar trabajar ni a sol ni a sombra, etc, etc.

·            El inútil

Mucho más interesante que la del crack es la figura del inútil. Porque en esto estamos todos de acuerdo: desde la China hasta el Perú, en cualquier curro que se precie, siempre habrá un inútil.

SIEMPRE.

A veces cuesta más identificarlo, otras se presenta ya el primer día. Y al igual que en el caso anterior, si no eres capaz de identificar al inútil, muy posiblemente sea porque el inútil eres tú, en cuyo caso: Enhorabuena! Sí señor, te lo has currao! Porque si eres el inútil, nadie te va a mandar tareas, nadie te va a asignar responsabilidades, nadie va a esperar nada de ti… y vas a vivir a cuerpo de rey!

El estudio del inútil en su hábitat natural es algo que me tiene abstraída desde hace varios años. A lo Félix Rodríguez de la Fuente de la oficina.

Poco a poco, iré compartiendo mis descubrimientos.

·            Meetings de la muerte

Son aquellos de los que, después de cuatro horas metidos en un habitación, sales sin haber tomado ninguna decisión, sin haber aprendido nada, sin haber entendido nada y con una sensación enorme de haber perdido el tiempo.

Eso sí, con galletas, un power point y varios (sí, varios!) punteros láser.

Ya iré colgando blogs con los meetings de la muerte más “memorables” que he tenido hasta ahora. Como para perdérselos…

·            El “contestar a todos”

Hoy sin ir más lejos. Vuelvo del almuerzo, abro el correo y zaskatraska! 37 emails! Por el amor del supremo! Qué eficientes que son mis compañeros! Dispuesta a empaparme con los recientes acontecimientos comienzo a leer:

Email 1: Estimados todos, necesitamos un meeting para decidir cómo vamos a hacer los tests de la semana que viene. Que os parece mañana martes a las 10:00?

Respuesta 1: ay, es que mañana tengo que ir a recoger mi coche, que lo dejo en el garaje a las 9:00, pero según me han dicho, como mis ruedas no tienen llantas, como poco necesitan una hora y luego entre que llego y tal... Puede ser mejor a las 11:00, pa asegurarnos?

Respuesta 2 (el organizador): Uhm, por mi bien, siempre y cuando les parezca bien a todos los demás.

Respuesta 3: A mí me va bien!

Respuesta 4: Y a mí!

Respuesta 5: Y a mí!

Respuesta 6 (la del garaje): ay, perdonad, es que no me acordaba de que a las 11:00 tengo otra reunión. Lo podemos pasar al miércoles?

Respuesta 7 (el organizador): Vale. Pero el miércoles tiene que ser a las 9:00 porque yo a las 10:30 tengo que ir a hablar con los de finanzas. Que decís los demás? Miércoles a las 9:00?

Respuesta 8: A mí me va bien!

Respuesta 9: Y a mí!

Respuesta 10: Yo el miércoles no estoy, que vienen mis suegros y nos hemos cogido el día libre para pasar más tiempo con ellos, que como viven fuera casi no ven a los niños. Pero cualquier otro día puedo, tanto por la mañana como por la tarde.

Respuesta 11 (el organizador): Venga, pues que os parece el jueves, que no lo podemos retrasar más, que el test es la semana que viene!! Jueves a las 10:00?

Respuesta 12 (la de las ruedas): A mí me va bien!

Respuesta 13 (el de los suegros): Y a mí!

Respuesta 14 (uno que aún no había dicho nada): ay perdonad, que es que estaba en una reunión y acabo de ver todo esto. No lo podemos cambiar a por la tarde? Que es que el jueves justo viene el fontanero, que ayer el pequeño no sabemos cómo encajó su chupete en el friegaplatos y oye, que estamos sin friegaplatos desde ayer y el fontanero solo tiene libre el jueves.

Respuesta 15 (el organizador): Jueves a las 14:00?

Respuesta 16 (la de las ruedas): A mí me va bien!

Respuesta 17 (el del friegaplatos): Y a mí!

Respuesta 18 (el de los suegros): Y a mí!

Respuesta 19 (el organizador): Vaya, a las 14:00 no hay ninguna habitación libre, tiene que ser a las 15:30.

[…]

Y así suma y sigue hasta que eventualmente converge a “viernes a las 10:00, aunque esté un poco pillao, que el test es la semana que viene”

Sin comentarios.

Menos mal que me acababa de tomar mi Fackitol 600mg del medio día, que si no!